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Las Guerras del Opio (1839-1860)

La visión de China antes de las Guerras del Opio

Hasta mediados del siglo XIX, las ideas europeas de China procedían en gran parte de los informes que nos llegaron por parte de los misioneros portugueses y españoles y por el  fantástico relato de Marco Polo sobre sus viajes por la región en el siglo XIII. Durante el reinado del emperador Kangxi (1654-1722), los comerciantes europeos fueron recibidos con regalos, pero por el reinado del emperador Qianlong (1735-96) el estado de ánimo había cambiado. Los emperadores Qing, extranjeros de más allá de la Gran Muralla al noreste de China, eran sensibles a su condición de forasteros y sabían que varias dinastías anteriores habían sido derrocadas por levantamientos campesinos. Temían que las ideas extranjeras avivaran el descontento doméstico.

A partir de la década de 1830, surgió una nueva y supuestamente autorizada fuente de información sobre China a partir de los informes de los comerciantes británicos de la Compañía Británica de las Indias Orientales que comerciaban en Cantón (Guangzhou). A través de ellos nos llegó la visión de una China atrasada, mal gobernada y que despreciaba a los extranjeros, y que ponía trabas administrativas al comercio a pesar del interés de sus ciudadanos.

El resultado fue la decisión de 1757 de que todo el comercio exterior debía limitarse a un solo puerto, el de Cantón. Los comerciantes británicos se irritaban contra los altos impuestos portuarios, los pagos a innumerables funcionarios y los impuestos sobre los artículos personales llevados a China. El gobierno chino se involucraba muy poco en el comercio, y tampoco regulaba el mercado. Prohibió la exportación de oro y plata, limitó la cantidad de seda que los extranjeros podían comprar y prohibió la importación de opio. Pero la mayor parte de este comercio continuó funcionando de modo irregular, como contrabando.

Las Guerras del Opio

Las Guerras del Opio, también conocidas como las Guerras Anglo-Chinas, divididas en la Primera Guerra del Opio de 1839 a 1842 y la Segunda Guerra del Opio de 1856 a 1860, fueron provocadas por las disputas sobre el comercio y las relaciones diplomáticas entre la Compañía Británica de las Indias Orientales y la China de la dinastía Qing.

Después de la inauguración del Sistema de Cantón en 1756, que limitaba el comercio a un puerto y no permitía la entrada extranjera a China, la Compañía Británica de las Indias Orientales mantenía un desequilibrio comercial a favor de China e invirtió fuertemente en la producción de opio para intentar compensar el saldo. Los comerciantes británicos y estadounidenses trajeron el opio de las fábricas de la Compañía Británica de las Indias Orientales en Patna y Benares, en el estado indio de Bengala, a la costa de China, donde lo vendieron a contrabandistas chinos que distribuían la droga en desafío a las leyes chinas.

Consciente de la salida de plata por un lado y del creciente número de adictos por otro, el emperador Dao Guang exigió a los funcionarios de la corte tomar una decisión y actuar para solventar la situación. Los funcionarios de la corte que abogaban por la legalización del comercio del opio con el fin de gravarlo fueron derrotados por quienes defendían la represión.

En 1838, el Emperador envió a Lin Zexu a Guangzhou, donde arrestó rápidamente a los traficantes de opio chinos y exigió sumariamente que las firmas extranjeras entregasen sus existencias. Cuando se negaron, Lin detuvo el comercio y colocó a los residentes extranjeros bajo asedio virtual, obligando finalmente a los comerciantes a entregar su opio para ser destruido. En respuesta, el gobierno británico envió fuerzas expedicionarias de la India que asolaron las costas chinas y dictaron los términos del armisticio.

El Tratado de Nanking

El Tratado de Nanking no sólo abrió el camino para el comercio de opio, sino que cedió una parte del territorio a los extranjeros, incluyendo Hong Kong, fijó unilateralmente una rebaja de los aranceles chinos, y otorgó derechos extraterritoriales a los extranjeros en China sin reciprocidad para los chinos en el extranjero. Tras el acuerdo, los tribunales chinos se negaron a aceptar los términos de este y a los embajadores extranjeros y obstruyó las cláusulas comerciales del Tratado de Nanking. Se reiniciaron las disputas entre los comerciantes británicos y las autoridades de los puertos chinos provocando la Segunda Guerra del Opio que finalizó con el Tratado de Tientsin.

Citación

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Cubeiro, Dídac. “Las Guerras del Opio (1839-1860)” en SurcandolosMaresdelSur.com, 2017.

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Las Guerras del Opio (1839-1860)
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Hasta mediados del siglo XIX, las ideas europeas de China procedían en gran parte de los informes que nos llegaron por parte de los misioneros portugueses y españoles y por el  fantástico relato de Marco Polo sobre sus viajes por la región en el siglo XIII.
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Dídac Cubeiro
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Categorías: Imperio Británico

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